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Frida Kahlo comenzó a pintar durante su convalecencia, entre 1926 y 1927. En ese período, Diego Rivera estaba realizando los murales de la Secretaría de Educación Pública, lugar al que acudió Frida para mostrar sus primeras obras al maestro.
Ambos personajes compartían la pasión por la pintura y el compromiso político con el Partido Comunista. Diego Rivera empezó a frecuentar la Casa Azul para cortejar a la joven estudiante al tiempo que iniciaba los trámites para divorciarse de su primera esposa. Rivera y Kahlo contrajeron matrimonio el 21 de agosto de 1929, iniciando una de las relaciones más polémicas de la historia del arte, una unión de veinticinco años marcada por una infinidad de encuentros y desencuentros. Las infidelidades se sucedían, y la pareja decidió divorciarse en septiembre de 1939. La separación duró tan solo un año: Diego y Frida se casaron de nuevo en diciembre de 1940, permaneciendo juntos hasta la muerte de la pintora. Esta foto fue tomada por una artista californiana, amiga de ambos, que vivió en la Casa Azul en 1941 y fue testigo de la reconciliación de la pareja.

Frida y Diego a la hora del almuerzo Emmy Lou Packard
1941