¿Sabías que...?
A comienzos del siglo XX, gracias al desarrollo de la tecnología fotográfica y al uso cada vez más generalizado de la electricidad, se abrió la posibilidad de tomar fotografías nocturnas. Los fotógrafos, entusiasmados por esta novedad, e intuyendo que las nuevas formas de iluminación pública harían desaparecer pronto y para siempre el mundo nocturno que habían conocido, se apresuraron a registrar los rincones más pintorescos de sus ciudades. Siguiendo la huella de los pintores impresionistas, empezaron a concentrarse en la luz y tomaron fotografías al amanecer, durante el crepúsculo y por la noche. Con frecuencia las imágenes resultantes llevaron los títulos de “efectos de luz” o “contraluces”. En 1915 los hermanos Vargas expusieron sus primeros nocturnos de Arequipa. Inspirados en parte por el cine mudo, comenzaron a montar escenas elaboradas utilizando luz de luna, hogueras, fogatas, magnesio, farolas y postes de alumbrado. Estas imágenes teatrales requerían hasta una hora de exposición y una muy precisa atención al detalle.


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